25/10/2010 - 21 usuarios online


Noticias de guión

El guionista y director Joan Marimón habla sobre su película “Pactar con el gato”, que se estrena el 7 de septiembre


 

Se trata de un drama alegre, lo que es igual de contradictorio que el mismo título de la película, porque no hay forma de pactar con un gato.

El punto de partida de la construcción de los personajes principales es el de la energía extraordinaria que despliega la persona enamorada, y los extenuantes trabajos que lleva a cabo, sobre todo cuando no es correspondida. Una frase de Anaïs Nin expresa algo bastante parecido, de forma tan cruda como sintética: “en una pareja domina el que ama menos”. Esta misma frase la verbaliza uno de los personajes principales, el veterinario David (Alberto Jiménez), cuando divaga sobre la relación amorosa con su joven sobrina Julia (Rose Avalon), profundamente enamorada de él. A su vez, la joven sobrina es amada en secreto por su amigo Aparisi (Pau Roca), que hace cualquier cosa por estar al lado de ella, desde arreglarle un enchufe hasta poner dinero en el rescate del gato perdido de la chica. Por su parte, Julia hace lo indecible para permanecer la mayor cantidad de tiempo posible junto a su tío veterinario, desde simular enfermedades de su gato hasta culpar de su pérdida a su antagonista, Sara, la bella novia de su tío David. Esa energía extraordinaria, esa voluntad de llevar a cabo cualquier acción para estar al lado de la otra persona es la que mueve constantemente a los personajes, por ejemplo por las azoteas de un barrio buscando a un gato.

El típico encadenamiento de dirección única: Aparisi ama a Julia, que ama a David, que ama a Sara. Y todos descontentos. A pesar de ello, la película pretende ser un canto a la vida (otra de las contradicciones, como la de querer pactar con un gato). Cuando se han cubierto las necesidades básicas, una de las peores situaciones posibles es la de amar sin ser amado. Ahí encontramos a Aparisi, a Julia y tal vez a David.

Desde un punto de vista puramente técnico, el guión sigue los tres actos clásicos, con las duraciones adaptadas a un global de 101 minutos: 26 minutos el primer acto, 50 el segundo y 23 el tercero, más dos minutos y pico de créditos finales.

El único “experimento” que se ha permitido el guionista es un final de primer acto con tres clímax seguidos (lo que habría desaconsejado cualquier analista). El primero de ellos tras una conversación de 7 minutos (el analista también habría desaconsejado una conversación tan larga). Como la historia de “Pactar con el gato” no presenta grandes sucesos climáticos tipo asesinatos en serie o caídas de helicópteros el guionista creyó en su momento que ese final de primer acto podía asumir tres puntas seguidas.

Aún a riesgo de un inicio de segundo acto en plena caída libre. Justo a la media hora, poco después del inicio del acto II, aparece el personaje de Edu Soto, el detective que busca en las azoteas el origen de una alarma disparada, un tipo algo sordo que se ha tomado de todo para percibir los sonidos y ahora tiene un confuso empacho de ellos. La parte alegre de este drama acude así al rescate en este inicio del segundo acto. Y no cuento más, ni siquiera si el gato tuerto que pretende a la gata tuerta consigue o no, al final, su objetivo.

“Pactar con el gato” se estrena el 7 de septiembre en Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia.

http://www.pactarconelgato.com/


 

 

03/09/2007 11:14:44