04/01/2011 - 18 usuarios online


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Pablo José Meza (Buenos Aires, 100 km.): “Mi película sobre adolescentes refleja la realidad argentina”

Meza
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“Buenos Aires 100 Km.”, la ópera prima del joven guionista y director argentino Pablo José Meza, ha ido ya mucho más lejos de la capital porteña de lo que menciona su título. Tras haber ganado el premio al mejor guion inédito en el Festival de La Habana, el sueño de llevar la historia a la pantalla grande se hizo realidad para este director independiente. El guion de Meza fue reconocido por el Fond Sud Cinèma (Francia) quien le otorgó su respaldo y, luego de ser seleccionado para los Festivales de San Sebastián y San Pablo, el film obtuvo premios a mejor guion, mejor opera prima y del Jurado en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, mejor guion y mejor película en la Muestra de Cine Latinoamericano de Lleida y próximamente participará en los festivales de Chicago y Holanda.

En su exitoso debut como guionista y cineasta, Meza cuenta la historia de cinco adolescentes de trece años que viven el día a día en un pequeño pueblo a cien kilómetros de la capital, compartiendo sus sueños, sus inquietudes, sus problemas y secretos... Juntos descubrirán nuevas sensaciones, experiencias vinculadas a la aparición del primer amor, el despertar sexual, la rebeldía ante el mandato paterno y todo aquello que implica el doloroso abandono de la niñez y el ingreso a la pubertad.

¿Cómo surgió la idea de su primer película?

Siempre me gustaron las películas que tienen que ver con los inicios, con los pasajes de la infancia a la adolescencia. Y me pareció bueno que de ello se tratara mi ópera prima, como yo también me estaba iniciando en la carrera profesional....Para mí significó recordar mi propia adolescencia y si bien no es una película autobiográfica, incluí ciertas vivencias propias que recuerdo, como los nervios que sentí cuando saqué a bailar una chica por primera vez o los partidos de fútbol en la calle.


¿Por qué cree que la película tuvo tanta repercusión y ha sido premiada repetidas veces por su guion?

Me parece que es una historia que puede pasar en cualquier lugar del mundo, tanto en un pueblo a 100 Km. de Buenos Aires como en uno en España o Francia...Porque de lo que habla la película, más allá del lugar, es de la esencia del adolescente, de ese cambio que se produce a determinada edad. A la gente de más de veinticinco años les recuerda su propia infancia y se sienten muy reflejados.


¿Cómo fue el proceso de escritura de este guion?

El guion de esta película lo escribí en tres meses y estuve dos años corrigiéndolo. Cuando llegué a la novena versión me pareció que ya estaba bien de estructura, que funcionaba, y lo mandé a La Habana y ganó, cosa que fue increíble. Yo empiezo a escribir con una idea en la cabeza, escena por escena, y dejo que la historia comience a caminar sola. Cuando ya tengo un par de escenas escritas, entonces tengo que releer lo que escribí y delinear la estructura. Hay mucha gente que trata al guion cinematográfico como una simple herramienta, un paso antes de la película. Yo nunca hice eso con un guion mío. De hecho, me salgo de lo reglamentario y le agrego muchas cosas de literatura a la descripción, a las acciones, aunque sin salirme de las reglas básicas (como hablar en presente). Lo hago para que sea más fácil de leer, más atrapante y para que transmita desde el mismo guion el clima de la historia. Yo considero al guion cinematográfico una obra literaria en sí misma más allá de que después se convierta en una película.


¿Cómo construyó a los cinco personajes principales?

Para la creación de los personajes, por lo general, siempre me apoyo en personas que conozco. Después irán apareciendo los cambios hasta que se convierten en personajes autónomos. Los cinco chicos, por ejemplo, debían ser bien diferentes entre ellos; cada uno tenía que ejercer un rol dentro del grupo. Los fui trabajando de esa manera, los creé parecidos pero diferentes, buscando que cada historia se recordara: Guido es un chico que no estudia y trabaja con el padre; Esteban es de clase media, con una familia muy estructurada, cuyos padres quieren que sea algo que él no quiere ser; Damián es adoptado y vive toda su vida en una mentira ya que sus padres se lo ocultan por el amor que le tienen, cosa que en realidad es peor; Matías duerme siempre afuera y nunca vemos a su familia (esto fue pensado adrede, como una metáfora de los chicos que a pesar de tener un hogar se sienten invisibles en su ámbito familiar); y finalmente Alejo, en cuya casa creé todo un ámbito sexual.


¿Considera que cada una de estas historias son representativas de la sociedad argentina actual?

Cuando fui a buscar locaciones, recorrí todos los pueblos a 100 Km. de Buenos Aires, sobre todo para verificar que la historia pudiera pasar hoy en día, que los chicos siguieran haciendo esas cosas, que fuera real. Y lo verifiqué. Están las computadoras, los cyber-cafés que de a poco van llegando, pero a las cinco de la tarde los chicos prefieren salir a la calle a jugar a la pelota, se quedan hablando hasta la noche... Yo creo que mi película sobre adolescentes refleja la realidad argentina. Y también lo hacen las historias secundarias, como la de la vieja que quiere pagar con un billete falso a toda costa, o los padres que hacen trabajar a los chicos, que es algo bastante habitual en los pueblos.


¿Hubo alguna modificación durante la filmación del guion original?

Yo les pedí a los chicos que dijeran los diálogos con sus propias palabras, que si sentían que tenían que cambiar algo que lo hicieran, sin modificar la idea por supuesto. Eso le dio mucha naturalidad, porque se los escucha hablar como lo hace cualquier chico en la vida real. Allí el guion ganó mucho.


¿Cuáles son los proyectos que tiene para el futuro?

Acabo de terminar de escribir la primer versión de mi segundo largometraje. Es una historia de amor con elementos de realismo mágico. Una “fábula de amor”. Estoy en el momento de corrección del guion. Quiero filmar a principios del año que viene, por lo que empezaré a enviarlo a concursos. Pero todo tiene un tiempo de progresión y el guion es en donde más tiempo se necesita para que vaya creciendo, separándose de uno mismo, hasta tomar vida propia. Y a mí me divierte muchísimo hacerlo y me pone muy contento tener la posibilidad de escribir.

© Alina Mazzaferro-abc guionistas

09/05/2005 19:54:46