18/01/2012 - 18 usuarios online


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Stoll y Rebella escriben sobre su película "Whisky"

Los cineastas uruguayos
Los cineastas uruguayos

Acaba de estrenarse "Whisky", una coproducción uruguayo-española dirigida por Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella, cuyo previo film de debut, "25 Watts" tuvo una exitosa trayectoria por festivales. No menor ha sido la incidencia de esta segunda cinta, premiada en Huelva, Tokio, Gramado o Lima. Estas son las reflexiones de ambos directores-guionistas sobre su película:

Stoll

Al principio era la fábrica: las máquinas viejas, los tubos fluorescentes, los productos apilados, la vida que emerge de esas cosas. ¿Qué pasa detrás de las estanterías metálicas de estas decadentes industrias? Es de todo esto que los personajes se rodean. Invención pura: dos hermanos judíos y una mujer. Más una mentira, una falsedad. Otra invención dentro de la invención. La idea original era muy sencilla, casi loca, nada fuera de lo común. Una pequeña historia. Una historia donde los personajes tejen lazos entre sí basados en una serie de pequeñas mentiras. Estábamos interesados en explorar las rutinas, los protocolos, las frases hechas, lo que dicen y lo que esconden. Jacobo y Marta están de acuerdo en vivir una mentira por unos días, una ficción. Herman llega desde Brasil y de cierta forma se adapta y encaja en la misma. ¿Cuánto vale para ellos la mentira que crearon? ¿Hasta qué punto es esto una mentira, y hasta qué punto la mentira los hace incapaces de escaparse de la rutina, de la mentira cotidiana?

Por un tiempo me pregunté por qué estábamos produciendo esta película. Porque, después de "25 Watts", un film joven y autobiográfico, estábamos haciendo "Whisky", una película sobre dos hermanos judíos de 60 años, una mujer y una fábrica. Soy solamente un chico, como mi colega. Ninguno de nosotros tiene 60 años ni somos judíos ni tenemos una fábrica. Cuando escribimos el guion, nos dimos cuenta que quizá estos personajes no difieren mucho de lo que somos. Que no estábamos tan alejados de esos tres tipos de soledad. Esto puede ser una proyección de nosotros mismos, lo que podríamos ser dentro de 20, 30 años. Detrás de la máscara de Jacobo, Herman y Marta, entramos en contacto cara a cara con nuestros miedos.

De cierta forma, "Whisky" es diferente y al mismo tiempo muy similar a "25 Watts". Hay algo en la atmósfera, la melancolía, en el tono, que las une. Algo en la tensión contenida en las escenas. Donde en "25 Watts" había palabras, acá tenemos silencio, pero ambos casos trabajan de la misma forma, como si los personajes de Whisky estuvieran ya cansados de hablar, como si no quedara nada más para decir. Se dice que los directores hacen siempre la misma película. Tal vez un poco de eso nos este pasando también.

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Rebella

Muchas veces, mientras filmábamos la historia, el director de fotografía, el director de arte, Pablo y yo (los directores), pasamos más tiempo de lo permitido decidiendo el encuadre final. Especialmente porque tenemos actores con enormes diferencias de estatura y tienen que estar juntos en la escena ya sea parados o sentados. En cualquier otro film, la solución habría sido muy simple: corregir la escena. En otras palabras: re-encuadrar durante la escena para balancear las diferentes alturas. Pero como habíamos decidido que la cámara nunca se movería, muchas veces debíamos decidir si cortábamos la cabeza de Jacobo o dejar un gran espacio vacío sobre la cabeza de Marta; la idea era no tener que panear, mover o usar una cámara en mano.

Cuando el asistente de dirección o el productor venían a alertarnos que ya no quedaba tiempo para esta extensa toma de decisión, me pregunté porque nos estábamos creando tal problema. Y realmente, no tenía una respuesta concreta. Asimismo, al mismo tiempo, estaba muy claro para mí que no estaría dispuesto a aceptar que la cámara se moviera por todo el oro del mundo. Fue como un comando divino.

Hoy, casi un año después, y después de ver el film terminado varias veces, una de las cosas que más me satisface es el encuadre, la inmovilidad de la cámara, y como eso enriquece la narrativa. Y siento que empiezo a entender mejor por qué la cámara nunca debía moverse. Whisky es una historia creíble. Podría pasar en la vida real. Asimismo, en ciertas áreas me recuerda a un libro de cuentos infantiles, donde encuentras en cada página un gran dibujo y en el pie hay una o dos oraciones. Y así, página a página, y escena a escena, uno lentamente va entrando al pequeño mundo de la narración.

Luego, recordé que unos meses antes de empezar el rodaje, cuando no teníamos ni la pálida idea de cómo trabajar cada escena, compramos un cómic: "Jimmy Corrigan, el niño más listo de la tierra". Cuando lo vimos, sentimos que habíamos encontrado algo que transmitía visualmente un ambiente similar al concepto que teníamos para filmar el guion.

Obviamente, ni los libros ni los cómics tienen movimientos de cámara. Esta es posiblemente una de las tantas explicaciones para la casi religiosa necesidad de dejar la cámara inmóvil. Pero viendo la película, es la explicación más convincente para mi. Dios salve los trípodes.

© abc guionistas

10/12/2004 17:19:52