15/06/2009 - 8 usuarios online


Noticias de guión

Reflexiones del fallecido guionista mexicano César Jaime Rodríguez


César Jaime

"El guionista es un contador de historias, no un adoctrinador", sostenía César Jaime Rodríguez, escritor y guionista mexicano, nacido en Monterrey y fallecido la pasada semana, autor de los guiones de "Calles sin sol" y "Crepúsculo rojo", cintas que dirigió Carlos González Morantes. Por su guión "Días de ira" (2002) recibió el premio Fonds Sud Cinéma del Ministrére d’ Affaires Étrangeres de Francia, entre otros galardones nacionales e internacionales. El diario Milenio ha recopilado interesantes reflexiones sobre la escritura para el cine de este autor, que aquí reproducimos:

Todo proceso creativo tiene que ver con la interacción entre la experiencia, lo emotivo y el conocimiento, en el caso del guión está directamente relacionado con tus obsesiones y la manera de percibir el mundo y lo que deseas transmitir como autor. El trabajo del guionista termina en el momento que le pone la palabra fin al texto, sin embargo considero que debe existir un acuerdo previo con el director (especialmente en mi caso que no soy realizador), pues el trabajo de evolución o depuración del guión debe de hacerse obedeciendo a un verdadero acuerdo de colaboración entre ambas partes para que no surjan sorpresas y respetar desde el primer momento la esencia de la historia contenida en el guión. Lo anteriormente expuesto responde a que deseo especializarme como guionista y es sano delimitar áreas, ya que realmente no creo en los que se meten a todo, o sea, un director que escribe, produce, edita y demás... termina creando productos desastrosos, entonces “zapatero a tus zapatos” y dejar al guionista escribir y a los demás desarrollar lo que realmente saben hacer.

Objeto de estudio

Mi acercamiento al guionismo fue muy azaroso porque el primer encuentro formal que tengo es cuando era estudiante en Francia (allá en los ochenta). Por aquel entonces me tocó tomar un curso paralelo a la cuestión de la formación del lenguaje y elegí el de guión que era un curso básicamente para soltarse a escribir; hice varios ejercicios y me olvidé del punto porque no era mi objeto de estudio; sin embargo sí me entró el interés y pues conocí las reglas básicas; el guionismo vivió en el olvido hasta que en el 2000 lo retomo. Regreso al guión porque deseaba contar historias de Monterrey, y yo no me considero escritor, es decir, no soy cuentista o novelista, y fue la manera más accesible o fácil para realizar mi deseo de contar relatos de la región.

Testimonio

En Calles sin sol quería hablar del poder, la guerra sucia y del drama social de los marginados, a su vez hacer un homenaje a ciertos personajes del cine mexicano clásico; sin embargo, lo básico es que quería hablar de mi barrio y utilizarlo para mostrar la diversidad de realidades que existen, ya que es importante utilizar un lenguaje plástico para mostrar algunos defectos de la vida social que son desconocidos, tendemos mucho al olvido y considero que las nuevas generaciones no saben lo que sucedió en los años setenta y es importante hacer un testimonio de aquello que ha sucedido en nuestra ciudad de Monterrey.

Posibilidad

Pensar en el quehacer cinematográfico en Monterrey me emociona muchísimo, debido a esa posibilidad de que pueda surgir un movimiento artístico-cultural, ya que nuestro entorno puede llevarnos a realizar expresiones muy particulares de lo que somos y las formas en que vemos la vida, mostrar otras posiciones ideológicas distintas a las temáticas del cine hecho en la capital donde creo que hay un aproximación a dramas muy mediocres; entonces realmente pienso que lo que sería muy sano para nuestra comunidad cinematográfica es no copiar fórmulas y voltear a nuestra realidad circundante.

Y en esa búsqueda como guionistas debemos concentrarnos en exponer situaciones y no caer en cuestiones didácticas o doctrinarias, nuestro oficio es contar historias mediante una serie de situaciones, personajes, conflictos y resoluciones.

En todo guión existe una posición conceptual y el autor nunca es aséptico... Siempre habrá una carga ideológica dentro de la narrativa cinematográfica.

© abc guionistas

03/09/2007 14:47:23