25/10/2010 - 21 usuarios online


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Reportaje: "Pregúntale al viento", proyecto de 30 años para el oscarizado guionista Robert Towne


"Pregúntale..."

El ganador de un Oscar al mejor guión Robert Towne (“Chinatown”) es el director y guionista de “Pregúntale al viento” (que se estrena el 12 de mayo), película ambientada bajo el sol abrasador de la era de la depresión de Los Ángeles, en los años 30. Basada en la novela de John Fante, la interpretación de Towne de "Pregúntale al polvo" está enfocada en una ciudad exótica y vulgar, glamourosa y ranchera –un lugar de calor y polvo lleno de elementos importados, como palmeras de Egipto y personas de todo el mundo en busca de salud, riqueza, fama y fortuna. L.A. es la ciudad que se elige como primer y como último recurso, donde se supone que todos los sueños se hacen realidad. Y así es para Arturo Bandini (Colin Farrell), hijo de inmigrantes italianos, cuyo sueño es convertirse en novelista famoso y casarse con una rubia espectacular; y también para Camilla Lopez (Salma Hayek), una mejicana que sueña con casarse con un blanco anglosajón y adoptar su apellido. En unos tiempos en que las relaciones entre los anglosajones y los descendientes de mejicanos penden de un fino hilo, los caminos de Bandini y Camilla se cruzan, y luchan contra la ciudad y también entre ellos para poder realizar sus sueños.

Para Towne, “Pregúntale al viento” representa la culminación de un trabajo de 30 años hecho con todo el cariño del mundo. Tras descubrir la novela cuando investigaba para el oscarizado guión de “Chinatown”, Towne estableció una relación de amistad con Fante que duraría hasta la muerte del autor en 1983. Ambos escritores comentaban a menudo la forma en que debería hacerse una adaptación cinematográfica de la novela. A mediados de los 90, veinte años después del flechazo que sintió por el libro, Towne escribió un guión por si acaso –algo nunca visto para un guionista de su nivel–, que representaba la historia de Fante. Al terminarlo, lo presentó a su viuda y editora, Joy Fante, quien, en palabras de Towne, “había estado presente en el texto desde el principio, ya que ella había editado la novela original, línea a línea”. La respuesta de Joyce Fante al cineasta fue definitiva: “Siento que John no esté aquí para verlo; creo que habría estado muy orgulloso”, afirmó. La adaptación fue sólo el comienzo. Towne pasó los 10 siguientes años tratando de consolidar el proyecto y de conseguir los recursos económicos necesarios.

La determinación de Towne para realizar “Pregúntale al viento” se materializó cuando los productores Tom Cruise y Paula Wagner se embarcaron en el proyecto. “‘Pregúntale al viento’ fue una de las primeras películas que Tom y yo llevamos a C|W Productions”, comenta Wagner. “Ambos habíamos trabajado anteriormente con Robert. De hecho, yo era su agente en la CAA antes de ser productora. Ha escrito muchas películas para Tom, y juntos produjimos su telefilme ‘Sin límite.’ Robert ha hecho realidad su sueño con esta película, y tanto para Tom como para mí es una gran satisfacción saber que nosotros contribuimos a hacerlo posible. Un camino fascinante nos ha traído hasta este momento; en ocasiones, las cosas que valen la pena tardan en fructificar”.

Towne afirma que la razón por la que puso toda su pasión en convertir la novela en un proyecto cinematográfico se basa en sus fuertes sentimientos hacia esa ciudad y hacia su trabajo como escritor. “Esta historia posee volatilidad, tiene sustancia, ira, sexualidad, y también todos los elementos de frustración que le acontecen a un adolescente cuando se trata de su vida y de su futuro. La novela trata de Los Ángeles cuando la ciudad era una adolescente, una metrópolis algo más allá de lo que va mi memoria –lo que me resultó tentador, pues era como leer sobre mi propia infancia y sobre cosas que me encantaban y que ya no existen. En segundo lugar, trata de un escritor que se siente marginado, despreciado, burlado; unas veces es como el mayor artista del mundo y otras carece por completo de talento. ¿Qué escritor no se siente así? ¿Cómo podría yo no identificarme con esto?

“Los Ángeles es una ciudad de ilusiones y sueños,” prosigue Towne. Todos los escritores son soñadores; tienen una particular visión de las cosas que intentan convertir en realidad. De hecho, una película no es más que un sueño que alguien con suficiente fuerza y obstinación logra compartir con los demás e intenta hacerlo realidad.”

“No conozco ninguna obra de ficción mejor escrita sobre Los Ángeles, si es que existe”, asegura Towne, acerca de "Pregúntale al polvo", la novela de John Fante. La historia de un amor prohibido y de una pasión desenfrenada, Towne manifiesta que la novela captura de manera única la historia de la ciudad que él tan bien conoce. En una entrevista que le hicieron en 1989 para American Film, Towne recordó cómo le atrapó la inmediatez del texto de Fante: “Es como si fueras capaz de retirar el velo que emborrona el pasado y pudieras contemplarlo tal como realmente fue”.

Intrigado por el lenguaje de Fante, la profundidad de sus protagonistas y su manera de convertir en un personaje la época de depresión de Los Ángeles, Towne se decidió a llevar la novela a la gran pantalla. El viaje de 30 años que se convirtió en una pasión que le consumía comenzó con una inscripción en un ejemplar de la primera edición que tenía Towne. Fante le escribió: “Tengo la esperanza de que llevarás esto muy lejos”. De hecho, alcanzar este sueño se convertiría en un largo viaje que pasaría por muchos años y continentes, en el que le acompañarían algunos de los mayores talentos de la industria cinematográfica.

Towne es quizá la única persona que podía llevar “Pregúntale al viento” a la gran pantalla. Una historia de amor que forma gran parte de un lugar y de una época concreta, “Pregúntale al viento” sólo podía estar narrada por un director que, a través de su investigación para sus numerosos filmes ubicados en L.A., se hubiera convertido en un experto en la historia de la ciudad.

“Vi la historia como una especie de Cumbres borrascosas en Bunker Hill,” comenta Towne. “En este aspecto, es una historia antigua como Romeo y Julieta; termina, como todas las grandes historias de amor, de forma trágica. Tenemos la sensación de que el amor es tan poderoso que perdurará más allá de los receptores de tal pasión. Nos hace creer que existe esa cosa llamada amor. Por este motivo las historias de amor mueven a la gente y por eso las van a ver; los romances son divertidos, pero las historias de amor nos dan esperanza.”

Fante, el autor

"Pregúntale al polvo" es una novela escrita por John Fante. Aunque el autor no recibió en vida el reconocimiento por su contribución a la literatura norteamericana, en la actualidad posee numerosos y fieles seguidores y es uno de los novelistas americanos más renombrados del siglo XX.

Fante nació en 1909 en Colorado (EEUU), hijo de un albañil inmigrante italiano. Tras pasar una infancia en la pobreza y soportando los prejuicios antiitalianos, Fante desarrolló su habilidad como escritor, así como la necesidad de utilizarla. En 1929 se trasladó a California y comenzó a escribir historias para la revista The American Mercury, de H.L. Mencken. Alrededor de 1936 creó a Arturo Bandini, el personaje que se convertiría en su alter ego en cuatro novelas que representarían la propia vida del autor. Su primera novela, Espera a la primavera, Bandini, se publicó en 1938 (y se llevó al cine en 1989). La saga continuó con "Pregúntale al polvo", Sueños de Bunker Hill y Camino de Los Ángeles (publicada póstumamente). Fante narró la historia de su vida a través de un personaje que era en ocasiones brillante e impulsivo, joven y maduro, generoso aunque de espíritu ambicioso. La saga desarrolla una crónica de la llegada a la madurez del autor: la aceptación de su herencia obrera, la formación de su individualismo artístico y su compromiso en la dicotomía entre su acervo italoamericano y su sueño de ser integrado en la sociedad que le rodeaba.

“Numerosos escritores se identifican con sus personajes, pero mi padre prácticamente registraba sus experiencias del día a día desde que llegó a Los Ángeles,” observa Vicki Fante Cohen, una de los tres hijos supervivientes del autor. “Como Bandini, tenía una personalidad muy fuerte y un ego muy sano. Durante la era de la depresión tenías que creer en ti mismo, especialmente si querías subsistir como escritor. De hecho, creo que la inamovible determinación de mi padre no sólo se ve en la fuerza de sus novelas, sino que también fue el secreto de su éxito”.

El hermano menor de Cohen, Jim Fante, recuerda a su padre explicando cuán paralela era su vida con la de Bandini. “Cuando era un niño, mi padre decidió mostrarme dónde había vivido, así que me llevó a más de 100 Km, desde Point Dume hasta Bunker Hill, en el centro de Los Ángeles”, recuerda Fante. “Caminamos por el barrio, y me enseñó el Alta Loma Hotel, donde había vivido, y que en última instancia sirvió de entorno de "Pregúntale al polvo". Vimos el mercado de Grand Central, donde él compraba la fruta fresca con la que sobrevivía. Era fascinante ver a Bandini en la película, comiendo naranjas demasiado maduras, porque era lo único que se podía permitir. Era exactamente igual que lo que describía mi padre cuando llegó a L.A.”
“Creo que el corazón bravío de mi padre está muy bien representado en la versión de Towne de "Pregúntale al polvo"”, comenta Dan Fante, autor también de tres novelas: Chump Change, Mooch y Spitting Off Tall Buildings. “Era una brillante novela de los años 30 que elevó el listón para las novelas sobre Los Ángeles. Por desgracia, mi padre murió siendo prácticamente un desconocido, así que tengo la esperanza de que esta cinta moverá a la gente a las librerías para descubrir la pasión del autor y le den el reconocimiento que se merece”.

El trabajo de Fante estuvo descatalogado durante décadas hasta que Charles Bukowski encontró "Pregúntale al polvo" en las estanterías de la biblioteca pública de Los Ángeles. En 1980, Bukowski solicitó que su editorial, Black Sparrow Press, reeditara la novela de Fante como condición para poder publicar su siguiente texto. Éste, además, añadió un prólogo que invitaba al redescubrimiento y a la apreciación de la obra de su admirado autor.

“Hay que remontarse a los escritores de la Rusia prerrevolucionaria para hallar la más mínima pasión, el más mínimo riesgo. Aquí, al menos, había un hombre que no tenía miedo de la emoción”, escribió Bukowski en 1980. “Me quedé en pie, leyendo un rato. Entonces, como aquél que halla oro en un vertedero, me llevé el libro a una mesa. Era una historia de una suerte y de un destino horribles, y de un coraje raro y natural… escrito desde las entrañas y desde el corazón”.

En 2001, la revista Gentlemen’s Quarterly publicó acerca de Fante: “es uno de los placeres retro de L.A. [Fante] hizo por Los Ángeles de los años 30 lo que Joseph Mitchell realizó por Manhattan y lo que John Cheever hizo por Westchester County”.
“Intenté contar la historia de John a partir del libro, aunque también me basé en él mismo y en su vida, por los que sabía de él y le conocía, por lo que le quería y lo que me hacía enfurecer”, confiesa Towne. “Fante era Bandini: imposible y cascarrabias. Era tan probable que se riera de ti como que te alabara –y a menudo hacía las dos cosas al mismo tiempo”.

“El propio John había tenido una relación amorosa”, comenta Towne. “Se llamaba Maria; tenía su nombre tatuado en el hombro, y eso solía sacar de quicio a Joyce, su esposa. Joyce estaba graduada por la universidad de Stanford y era una poetisa y escritora de gran elegancia. Fue la editora del libro original y responsable en gran parte de la obra de John. Acogió tan bien el guión que afirmó que a John le habría encantado”.

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05/05/2006 11:58:20