04/01/2011 - 18 usuarios online


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Tristán Bauer: "Iluminados por el fuego" es una película bélica profundamente anti-bélica"

Bauer con Edgardo Esteban
Bauer con Edgardo Esteban

Tristán Bauer no sabe explicar las razones por las cuales sus películas una y otra vez vuelven sobre una misma temática: el rescate de la memoria argentina. Ya sea en formato documental o ficción, sus trabajos apuntan a repasar la vida y pensamiento de personajes claves de la cultura nacional o la recapitulación de sucesos de la historia del país. Dentro de esta última tendencia se ubica "Iluminados por el fuego", film que recrea la Guerra de Malvinas y especialmente las consecuencias de esa herida que no termina de cerrar, que este jueves 8 de septiembre llegó a las salas argentinas, en lo que representa el paso previo a su exhibición internacional en el Festival de Cine de San Sebastián.

Protagonizada por Gastón Pauls, la película se inspira en las vivencias del periodista y ex-combatiente Edgardo Esteban, quien es autor del guion cinematográfico junto a Bauer, Gustavo Romero Borri y Miguel Bonasso. La trama parte del intento de suicidio de un ex-combatiente, quien fuera compañero del protagonista de la historia. A partir de allí, este hombre que ha logrado seguir adelante y olvidar el pasado, comienza a rememorar aquellos días, donde un grupo de jóvenes fueron enviados a Malvinas para pelear una guerra desigual.

"Iluminados por el fuego" es el primer largometraje de Bauer desde aquella aproximación al laberíntico mundo de Jorge Luis Borges que fue "Los libros y la noche" en el año 2000. Las diversas dificultades que acarrea la concreción de un proyecto de esta envergadura, donde se aborda un tema aún espinoso, y de carácter histórico, puede explicar el tiempo que ha tardado Bauer en volver al cine. Sin embargo, no parece que el realizador de 46 años vaya a tomarse otro lapso tan amplio para retornar a las salas, ya que tiene en sus planes adaptar a la gran pantalla la obra de Hugo Midón, "Huesito caracú", y desarrollar el guion de un documental sobre Ernesto "Che" Guevara, centrándose en el pensamiento del mítico guerrillero argentino a través de sus escritos.

- "Iluminados por el fuego" es un film que acredita a cuatro guionistas, ¿Cómo fue el trabajo entre tantas personas y cuánto del libro de Edgardo Esteban se mantuvo en la película?

Comenzamos a escribirlo con Edgardo y Gustavo Romero Borri, quien ayudó a Edgardo a escribir su relato desde el punto de vista más literario, digamos, y en la versión definitiva se sumó Miguel Bonasso, que le dio un carácter particular al guion. No es una adaptación del libro de Edgardo, está inspirado en el relato. Lo que tomamos en verdad del libro es la base que tiene que ver con la mirada que tiene Edgardo hacia la guerra, esa mirada del joven de 18, 19 años que llega a unas islas desconocidas para él y de repente, en el momento de la vida en que, justamente, está preparado para vivir, se enfrenta a uno de los ejércitos más preparados del mundo, como es el ejército británico. Esa mirada que me pareció muy contundente del libro, fue respetada siempre en el guion, el rodaje y la edición, y creo que es la que está en la película. Después, para armar la estructura dramática, hicimos toda una investigación con ex-combatientes, una investigación más geo-política y de técnicas militares, de cómo se desarrollaron los acontecimientos. Con todos estos elementos construimos el guion de la película.


- El género bélico ha sido escasamente abordado en el cine latinoamericano y las referencias de este estilo son siempre extranjeras, ¿Qué características han tomado de estas cintas bélicas y cuáles han evitado?


Vimos todas las películas de guerra de los últimos tiempos, de todas tomamos algún aprendizaje. Lamentablemente no pude volver a ver la película bélica que a mí más me conmovió, que se llama "Ascensión" y fue hecha por una mujer, Larisa Shepitko, una soviética que murió en un accidente. Recuerdo que era una película tremenda sobre la entrada de los nazis en Rusia y lo que ocurría con eso...quedó muy marcado en mi memoria y nunca más la pude ver, la ví cuando se estrenó allá por los años 80. Eso me marcó y después toda esa revisión del cine bélico, sobre todo del punto de vista técnico, nos sirvió como ejemplo para la reconstrucción de nuestras batallas; si bien creo que el cine americano apuesta a la espectacularidad, hacia el hecho exterior de la guerra, y nosotros siempre quisimos hacer lo contrario, mirar la guerra desde adentro, desde los ojos de un soldado.


- Aún así, las escenas de combate presentan un notable cuidado, ¿Cómo fueron diagramadas y desarrolladas?

Están obsesivamente cuidadas. Hicimos un gran trabajo de investigación y después de preparación del rodaje. Toda la película está dibujada y sobre todo las escenas de batalla, y una vez que terminamos el story, de dibujar secuencia por secuencia, lo pasamos a un programa de 3D para hacer animaciones e ir viendo las batallas animadas. Todo fue muy riguroso, con la gente de escenografía, de efectos especiales, de fotografía. Esto fue lo que posibilitó hacerla, porque si hubiéramos ido a armar ahí la batalla, no había presupuesto que soporte una producción de esta índole. De manera que es una producción muy dirigida a lo que iba a ser concretamente la película. Cuando yo leí el guion dije: "Esto es muy lindo, pero es imposible de hacer. Hay un muro, que es la realidad, y es imposible de hacer". Sin embargo, con una voluntad de acero, pudimos hacerla y terminarla. Para mí el hecho de estar ahora en San Sebastián, de estar en la competencia de un festival tan importante como ese, tiene que ver con este esfuerzo de todo un equipo, porque no es fácil hacer cine bélico, no es fácil en el mundo, y mucho menos lo es en la Argentina. En cuanto a los actores, esta película tenía la característica de contar con actores super profesionales como Gastón Pauls, otros que no tenían casi ninguna experiencia cinematográfica y muchísimos extras que había que moverlos, prepararlos en el manejo de armamento, correr en las montañas con sus fusiles; de manera que hubo todo un trabajo de entrenamiento físico y militar para que puedan hacer esta película.


- El proyecto de realizar este largometraje tomó varios años, ¿Gastón Pauls estuvo relacionado desde el comienzo?

Sí, estuvo desde el principio del proyecto y con una entrega extraordinaria. Para mí él no es solamente un gran actor, sino que es un ser humano extraordinario que se entrega a un proyecto con un amor, con una entrega profesional y con una calidad humana increíble. Yo tengo hacia él un agradecimiento inmenso, fue muy largo el rodaje, se fue haciendo por etapas a lo largo de los años, fue durísimo, estuvimos rodando en invierno en condiciones imposibles. Por ejemplo, el rodaje en San Julián fue de casi dos meses en medio del invierno patagónico, con unos vientos terribles, con temperatura bajo cero, y Gastón siempre al pie del cañón. Y después todo su trabajo más íntimo, de aproximarse a los ex-combatientes, tener entrevistas, de conocerlos para tratar de componer su personaje desde ese lugar.


- La parte final del film, cuando el personaje principal decide viajar a las islas, está rodado en las propias Malvinas, ¿Se pidió algún tipo de permiso para rodar allí y cómo fue el rodaje en ese lugar donde aún hay una gran hostilidad contra los argentinos?

Permiso como tal, no hubo. Hubo una búsqueda de diálogo con la embajada y después un encuentro con el vicegobernador allí, en el que le contamos de qué se trataba, lo que queríamos hacer, y que sentíamos que no teníamos que pedir permiso porque era un territorio que nos pertenecía. Y él nos dijo: "Permiso no tienen que pedir, aquí entran, les sellamos el pasaporte y mientras filmen en un lugar público no hay problema, si quieren filmar en algún lugar privado, sí pidan permiso". Ellos tenían un antecedente que no estaban para nada conformes que es "Fuckland", que se hizo con cámaras ocultas, pero nosotros fuimos con otro planteamiento e incluso les ofrecimos leer el guion, pero ellos se negaron diciendo que sabían quiénes éramos y que nos respetaban. El volver a Malvinas fue de una intensidad tremenda, el recorrer los campos de batalla, que después de veinte años estén ahí esas zapatillas, esas cantimploras... Eso que aparece en la película, cuando Gastón levanta los objetos, no los pusimos nosotros, estaban ahí. Fue muy movilizante. La gente de allá reaccionó de forma dispareja. Malvinas tiene una comunidad muy pequeña, son casi dos mil habitantes que viven allí en Puerto Argentino y con alguna gente, especialmente los jóvenes, hubo mucho diálogo, punto de encuentro, de alguno hasta colaboración; y de otros una mirada más de resentimiento, incluso alguna pequeña puteada por ahí. Pero en general, muy bien. Ellos entendieron que estábamos haciendo una película que tiene que ver con nuestra historia, nuestra memoria, que fuimos respetuosos.


- Sin embargo la película tiene un claro mensaje de que las Malvinas con argentinas...

Las Malvinas yo creo que absolutamente son argentinas, lo que hace Inglaterra es una vez más un acto de colonialismo. Creo que están ahí porque se paran arriba de las armas, por más que haya un buen diálogo y, como te digo, el encuentro haya sido muy bueno, cuando vos aterrizas en Malvinas, llegas a una base militar que parece una película de espionaje; algunos dicen incluso que allí hay alojadas armas nucleares. No lo sé, pero te sorprende ver el poderío militar instalado en el sur; y cuando veo después lo que ocurre en Irak, las barbaridades de Basora hechas por el ejército británico, porque no nos olvidemos que Irak es también una alianza anglo-norteamericana, se explica un poco cómo funciona el mundo, el poder de las armas, las guerras...En ese sentido sí estoy convencido que las islas nos pertenecen a nosotros.


- La película se presenta internacionalmente en el Festival de San Sebastián, ¿Cómo crees que el público internacional pueda reaccionar a una historia tan profundamente argentina?

Si bien es una película profundamente argentina y está anclada en lo que fue Malvinas, es una película que tiene trascendencia universal. Esto de mirar la guerra desde los ojos de esos jóvenes creo que transforma a la película en una película universal y atractiva, por lo menos para Europa. Creo que hemos logrado trascender lo nacional y dar en una tecla que es universal. Alguien me dijo que es una película bélica profundamente anti-bélica... Me parece una buena definición.

© C.G.-abc guionistas

14/09/2005 21:51:59