20/11/2010 - 23 usuarios online


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El escritor y guionista argentino Eduardo Sacheri se estrena en teatro

Sacheri entre sus dos actores
Sacheri entre sus dos actores

Sus tres cabezas visibles pueden asociarse facilmente con el Séptimo Arte, pero ahora se han unido en torno a un escenario porteño, el de la Sala Nura del Paseo La Plaza. Al frente, Eduardo Sacheri, el escritor devenido coguionista de la mano de Juan José Campella, una feliz mutación que acabó en dorado eunuco hace dos meses. El hombre que creó el éxito "El secreto de sus ojos" ha recurrido a dos actores familiares en la gran pantalla, Luis Brandoni y Diego Peretti para "Aráoz y la verdad".

Los tres descendientes de italianos se han unido en honor esta obra ada,ptada por Gabriela Izcovich que primero, como "El secreto..." fue novela. Es la historia de un periodista porteño que llega a un pueblito de la provincia de Buenos Aires en busca de una verdad del pasado, y allí encuentra a un gasolinero que resulta ser la clave del misterio.

El informador no es otro que Diego Peretti, el actor cómico que brilló en "No sos vos, soy yo", "Música en espera" o "¿Quién dice que es fácil?", y el empleado de una estación de servicio lleva el rostro del veterano Brandoni, protagonista de importantes títulos del cine argentino de las últimas décadas, como "Ojos que no ven", "El sueño de los héroes", "La furia", "Esperando la carroza", "La tregua", "La patagonia rebelde"...

Peretti y Brandoni se han estado rondando, pero sin un encuentro real hasta ahora. "Trabajamos juntos sólo un día en la serie "Culpables" y en dos películas, "El sueño de los héroes" y "No sos vos, soy yo", pero no tuvimos escenas juntos. Así que es una experiencia nueva hacer esta obra, donde prácticamente, salvo por una escena, estamos todo el tiempo juntos. Para mí es un honor trabajar con Luis porque hay una serie de grandes actores argentinos y él está entre ellos. Y uno, que quiere ser actor en serio, aprende. No se lo dije hasta ahora y aprovecho esta oportunidad. Yo lo tengo muy visto a él, así que al principio era muy curioso tenerlo enfrente, interactuar con él, pero después todo resultó fluido", explica en Clarín Diego Peretti.

Por su parte su más veterano colega explica que la obra "Es un texto muy fluido, porque tiene un vocabulario muy nuestro. Es una obra nacional de corte totalmente popular, está bueno aclararlo. Hay una búsqueda desesperada de Aráoz en pos de la verdad, sin advertir que para eso él se vale de mentiras y hay una respuesta de alguien que no le da satisfacción a su inquietud. Después llega la hora de la verdad, cuando ambos se sinceran y finalmente se corre un velo".

"El mío -añade Brandoni- es un personaje bastante reconocible. Un hombre con no muchas luces ni tan pocas, encargado de una estación de servicio. Pero hay algo que lo hace distinto: parece que está defendiendo alguna posición u ocultando algo. Me da la posibilidad de hacer un personaje que no se parece a otros y resulta de mucha referencia para el público argentino. Cuando te toca hacer de norteamericano, uno intenta arrimar el bochín y pocos te pueden decir si está bien o mal, en cambio cuando uno hace de argentino, al revés de lo que piensan muchos critícos, es mucho más complejo porque están las referencias cerca".

Para el autor, Sacheri, cuando en 2008 escribió la novela original intentó distanciarse de "La pregunta de sus ojos" (que dio lugar al film oscarizado de Campanella). "Sentía -afirma- que tenía ciertos tics que tendía a repetir y voluntariamente me quería alejar de eso. Soy de tener muy pensado antes lo que voy a escribir, pero con esta novela empecé a escribir sin saber adónde iba, que para mi neurosis es tremendo. En mis historias siempre los padres se parecen al mío, y acá todo lo contrario; las mujeres suelen ser deseables y acá, no necesariamente, sino que hay algo más tortuoso. Quise desprenderme de cierto camino de redención que suelen tener mis personajes, pero no sé si lo logré. Quería salirme de eso que no sé si son tics o tal vez forman parte de tu identidad. Es complicado de desentrañar. Como sea, está bueno reflexionar sobre el propio oficio".

Respecto de la comparación con su experiencia fílmica, ve diferencias: "Con el cine se arma todo de a pedazos. Acá es más fluido. Es raro. Pero encuentro cierta coincidencia en lo físico con los personajes que imaginé. Y me parecen excelentes actores. El resto, me intriga".

La solución, a partir de este sábado..

© abc guionistas

22/04/2010 23:18:19