25/10/2010 - 18 usuarios online


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Francis Ford Coppola escribe sobre el estreno norteamericano de "Tetro"

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Por Francis Ford Coppola *

Desde joven, quería escribir historias. Al principio me imaginaba como dramaturgo, y a los 17 años gané una beca en Dramaturgia y estudié Arte Dramático en la Universidad. Pero creo que a esa edad las habilidades críticas están más desarrolladas que la creatividad, así que me sentí desolado por mi falta de talento. Me convertí en el "tipo técnico" para las producciones universitarias y al trabajar con los técnicos allí arriba colocando las luces del teatro miraba al director abajo trabajando con los actores y pensé: "Yo puedo hacer eso". Mi cambio a la dirección fue un éxito y enseguida me convertí en el director más reclamado de la Universidad de Hofstra. Pero el triunfo no aliviaba el dolor que yo sentía por mi falta de talento como escritor. Posteriormente y después de ver la película muda "Octubre" de Sergei Eisenstein, decidí cambir de actividad y solicité una plaza en la Escuela de Cine de la Universidad de California en Los Ángeles y comencé un Máster en Cine.

Descubrí que después de muchos años de intentar ser escritor, de pasar horas trabajando en las historias, obras de teatro y guiones, el esfuerzo daba sus frutos y se me daba mejor. Un poco mejor. Eso me aportó una ventaja sobre otros estudiantes, y mi experiencia en el teatro también. Finalmente, a la edad de 27 años mi guión "Pilma, Pilma" fue premiado, y empecé a sentirme escritor de verdad. Ya sabía cuál iba a ser mi carrera. Antes de cumplir 30 años, ya estaba trabajando en guiones como "Llueve sobre mi corazón" y "La conversación", basados en parte en experiencias que había tenido u observado a lo largo de mi corta vida, y pensé que sería un escritor-director como algunos de los auteurs. En 1960 se estrenó "La dolce vita" y después de ver la obra más misteriosa de Antonioni, ya estaba seguro de que quería seguir sus pasos, trabajando en guiones originales. Así imaginaba mi vida. Escribir historias, hacer guiones y después dirigirlos. En concreto, quería escribir un drama parecido a los que había disfrutado de joven, algo emotivo y personal como "La Ley del silencio" de Elia Kazan o cualquier cosa de Tennessee Williams. "El Padrino" cambió todo eso, y antes de que me diera cuenta había llegado más lejos de lo que jamás habría podido imaginar y sí: escribía los guiones además de dirigir (y producir) las películas, pero no era lo que había pretendido. Lo que yo quería era escribir guiones "originales".

Con el paso del tiempo, bien porque cambié yo o cambió ‘la industria del cine’, llegué a cuestionarme el deseo de seguir y no hice ninguna película durante muchos años. Por supuesto que me di cuenta que las películas tienen que ser entretenidas, igual que las obras de teatro, pero me echaba atrás que las películas fueran siempre iguales, con una gran falta de aventura y una cantidad ingente de remakes y segundas y terceras partes –basadas en películas antiguas, los cómics, hasta los programas de televisión. O en el mundo de los editoriales, parecía que no había novelas nuevas, tan sólo nuevos 'bestsellers.' Estaba claro que las cosas habían cambiado y no acababa de encontrar mi lugar. Tampoco tenía mucha idea de cómo financiar ni distribuir la clase de películas que quería hacer, aunque lograra reunir los recursos necesarios para seguir escribiendo. Finalmente decidí que "Juventud sin juventud", una película más personal pero basada en una novela existente, sería una forma de volver a la faena. Sabía que la experiencia me iba a preparar para escribir una historia original y producir una película con el mismo estilo y presupuesto de producción que "Youth without youth".

Ya tenía un fragmento de una idea de lo que finalmente sería "Tetro". Eran tan sólo un par de páginas de notas que había escrito hacía tiempo. La historia trataba sobre un hermano menor que busca al hermano mayor que había abandonado a la familia enfadado, afirmando que no quería volver a verla nunca más. Quería que la película tuviera lugar en una ciudad extranjera, y elegí Buenos Aires porque pensé que me gustaría vivir y trabajar allí. Me gustaba la música, la comida y la cultura. Así que tomé ese pequeño fragmento de una historia, la ubiqué en Argentina, y me puse a escribir el guión mientras montábamos "Youth without youth". Para cuando la terminamos, ya estaba preparado para seguir adelante con una nueva película.

Comenzamos el rodaje el 28 de marzo y duró 13 semanas con un elenco y equipo técnico predominantemente argentinos. Participan también dos actores estadounidenses, Vincent Gallo y Alden Ehrenreich; dos grandes actrices españolas, Maribel Verdú y Carmen Maura; una actriz italiana, Francesca De Sapio, y el conocido actor austriaco Klaus Maria Brandauer. El resto del elenco secundario era argentino.

Me encontraba a gusto con nuestro equipo porque, como muchas personas del mundo, hablaban inglés y los que no, hablaban italiano o español. El lenguaje del cine y el teatro es universal, tanto si uno trabaja en la industria cinematográfica china o italiana: hay un cierto lenguaje que habla todo mundo que trasciende el idioma materno que tenga cada uno. Al principio, muchos de los papeles que había escrito para actores argentinos eran menores pero admiraba tanto a los actores que amplié sus papeles.

Decidí colaborar con el mismo equipo con el que trabajé en "Youth without youth", el joven director de fotografía Mihai Malamaire Jr., el compositor argentino Osvaldo Golijov, el editor Walter Murch y los productores ejecutivos Anahid Nazarian y Fred Roos.

Un guión original tiene temas que sacas de tu propia vida y cualquier cineasta, a lo largo del proceso de hacer una película, llega a una mayor comprensión de aquellos temas, aunque todavía te pueden faltar algunas respuestas. En "Tetro", el tema principal trata de la rivalidad entre los varones de una familia artística: el padre, dos hermanos, los tíos y los sobrinos que intentan, cada uno a su manera, expresar sus talentos y personalidades. El hecho de que sea una rivalidad entre la familia, es decir, entre personas que se quieren, lo hace complicado y dramático.

Aunque la historia de "Tetro" tiene poco que ver con la historia de mi propia vida, todos los personajes encarnan partes mías. Escribí una historia completamente ficticia que sin embargo se nutre de memorias de mi familia. Posee una gran influencia de las películas y obras de teatro que admiré cuando estudiaba arte dramático y era aspirante a dramaturgo. En la tradición teatral de "Dulce pájaro de juventud" o "El gato en el tejado de zinc caliente" de Tennessee Williams, o incluso de "Deseo bajo los olmos" de Eugene O’Neill, la figura del padre en "Tetro" es, en cierto sentido, un padre "bíblico", cruel y dominante, alguien que tendrá que ser destruido para que sus hijos sobrevivan. Desde los comienzos del tiempo e incluso en el reino animal, todos hemos estado en competencia con los hombres más poderosos de la familia. Mi propio padre no era así, era bondadoso e inspirador, pero porque era brillante y algo vanidoso, sólo era cuestión de dar unos cuantos pasos más para convertirle en un monstruo.

Desde el momento en que concebí esta película, la imaginaba en blanco y negro. Al tomar forma la historia, decidí que las escenas del pasado serían en color. Quería que se rodara de esa manera porque se ve muy raramente blanco y negro en las películas contemporáneas, y siempre me ha parecido que hay algo único en la imagen sin color, ciertamente en la iluminación. Recuerdo las películas de Akira Kurosawa en Cinemascope blanco y negro, además de las películas de Elia Kazan y Robert Bresson. A mi modo de pensar asocio el blanco y negro con un cierto tipo de drama poético.

Aunque se puede mirar a mi propia familia para iluminar los temas de la película, lo más probable es que estos temas sean interesantes para cualquier familia, porque esa clase de rivalidades existen en todas. Siempre he creído que, si te vas a involucrar en todo el trabajo que requiere hacer una película, ésta tiene que revelar algo de tus propios pensamientos y emociones, y mostrar lo que realmente eres.

(*) Francis Ford Coppola estrena este viernes en Estados Unidos y el próximo día 26 en España "Tetro", su último trabajo. Guionista, productor y director, autor de películas tan conocidas como "El padrino", "Apocalypse now" o "Drácula", el italoamericano acapara cinco premios Óscar. Ahora, a los 70 años, vuelve a reinventarse con este drama filmado en Argentina y España, producido por él mismo y su primer guión integramente original en 30 años.

© abc guionistas

13/06/2009 11:48:54