25/10/2010 - 19 usuarios online


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Carlos Iglesias escribe sobre su guión de “Un franco, 14 pesetas”

Carlos Iglesias
Carlos Iglesias

Por Carlos Iglesias (*)

Mi padre dice que los mejores años de su vida fueron los que pasó en Suiza, de 1960 a 1966. Vivir allí nos abrió los ojos y fue muy difícil encajar la vuelta. Eran años difíciles: mi padre y su amigo eran dos oficiales de primera en la mejor fábrica del momento en España y no podían pagar su propio piso. Por eso vivíamos con mis abuelos en el sótano que les correspondía por ser porteros en una finca del barrio de Argüelles.

Tiempo después de haberse marchado mi padre y su amigo a Suiza, un día mi madre me cogió, me llevó al tren, pasamos muchas horas de pie en el vagón, y… ¡llegamos a un jardín! Salí de un sótano y me llevaron a un lugar maravilloso con un río, bosques, donde podía ir con la bicicleta en verano o jugar con el trineo en invierno. He rodado en la casa donde me crié, y a día de hoy, al abrir las ventanas, el paisaje sigue siendo el mismo que veía cuando era niño. Allí, desde el primer momento, aprendimos que “lo que es de todos es más mío que lo mío”, y no lo he olvidado nunca.

Cuando volví a Madrid, ya con doce y trece años tenía discusiones con los otros chavales porque decían que los niños nacían… ¡por el ombligo! Yo alucinaba porque a mí me habían dado educación sexual en el colegio. Aquello era un mundo impensable para los españoles, con lagos nudistas, bailes donde sacaban a bailar las chicas, que eran las que, además, llevaban la iniciativa sexual. Las suizas se sentían muy halagadas con los piropos. Incluso vi debates en televisión sobre por qué las mujeres suizas se casaban con italianos y españoles, que qué estaba pasando.

Cuando me anunciaron que nos veníamos, para mí fue algo normal, no me impresionó. Tenía la idea de que en España estaba mi familia, mis abuelos, mis tíos. Lo traumático fue cuando ya estaba aquí. Desde que cumplí los dieciocho, he ido todos los años a Suiza. Y a mis mejores amigos siempre les he llevado a conocer donde viví. Suiza tiene ahora 7 millones de habitantes y 2 millones de inmigrantes. Allí siguen viviendo 90.000 españoles.

Les reproché mucho a mis padres haber vuelto. Pero cuando escribí el guión de esta película, me decía que de haberme quedado en Suiza igual hubiese sido mecánico fresador en vez de actor. En cualquier caso, ésta es una historia contada desde la perspectiva y la comprensión que da el tiempo, y desde la ternura y humanidad que da el haberla vivido.

(*): Carlos Iglesias es titulado por la Real Escuela de Arte Dramático de Madrid. Desde los años 80 se dedicó fundamentalmente al teatro, aunque su popularidad se la debe fundamentalmente a la pequeña pantalla, donde hizo entre otras cosas la telecomedia “Manos a la obra” y el programa “Esta noche cruzamos el Mississippi”. En cine, como actor, su últimos trabajos han sido “El caballero don Quijote” y “Ninette”. El día 5 estrena su opera prima tras la cámara, “Un franco, 14 pesetas”, en la que es además de director, guionista y actor.

© Alta Films / abc guionistas

22/04/2006 01:14:19