25/10/2010 - 16 usuarios online


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Andrés Baiz habla de su adaptación de la novela "Satanás"

Baiz, con una de sus actrices
Baiz, con una de sus actrices

Por Andrés Baiz (*)

"Satanás" es una película transgresora, pues intenta desenmascarar y desnudar, en vez de disfrazar y cubrir. "Satanás" es el superhombre de Nietzsche. "Satanás" es un antídoto a la culpa, a la muerte, al miedo. "Satanás" es indulgencia, pues es de "Satanás" que está conformado nuestro ADN. Es visceral, humana, desgarradora, transgresora, elegante, valiente, provocadora. Los temas que aborda son universales, contienen una violencia que se puede entender y generar en cualquier país del mundo, que no es exclusiva de Colombia. Es una violencia más interior, que habla acerca de la naturaleza humana y que tiene que ver con una ansiedad global, con una oscuridad latente en el mundo contemporáneo.

"Satanás" es una reflexión sobre el bien y el mal, una radiografía de la naturaleza humana. Somos seres complejos, bicéfalos, múltiples. Todos tenemos un Eliseo por dentro; somos seres capaces de cualquier cosa. Para mí es importante que el arte tenga la libertad de explorar estos temas como el lado oscuro del hombre, del que tanto huimos y que nos da miedo aceptar. Hacer frente a nuestra multiplicidad es un paso más hacia el autodesarrollo y la libertad interna. "Satanás" hace que nos enfrentemos al adversario que llevamos dentro. Así como "Satanás" no es propiedad exclusiva de la Iglesia, tampoco el mal es exclusivo de Colombia, el mal somos todos. "Satanás" es el oponente que nos invita a explorar, a ser curiosos, a replantear las bases de lo establecido y a pensar por nosotros mismos.

Visualmente, el objetivo que nos planteamos era contrarrestar el realismo y la visceralidad de la historia con una estética elegante, limpia y austera. La película está filmada de manera muy clásica para que la crudeza del contenido adquiera un significado artístico, alejado de lo morboso. Aunque lo que sucede en la película es bastante fuerte, lo vemos a través de una óptica estilizada. El clímax final, por ejemplo, es casi operístico. Es un contraste que invita a la reflexión.

En esta película quise planearlo todo y dejar poco espacio para la improvisación. Trabajé junto con Mauricio Vidal, el director de fotografía, en una planimetría muy específica y detallada. Con los actores también trabajé muy duro durante los ensayos para llegar al rodaje conociendo exactamente el objetivo de cada escena. Lo mismo con el director artístico, la persona encargada del vestuario y los responsables de equipo. Quería estar preparado. Pero hay muchas maneras de hacer cine y todas son válidas.

"Satanás" tiene forma de tríptico narrativo y esto me brindó como director la oportunidad de explorar las necesidades artísticas de cada historia, pero esto no quiere decir que cada una tenga una estética radicalmente diferente. Son diferencias sutiles, que no se notan al ver la película. Con Eliseo la cámara permanece quieta, como anclada, para darle el peso necesario al personaje. Con Paola la cámara se mueve, pero siempre en un trípode (nunca en rieles o grúas) y da la sensación de ser un poco más libre. Con Ernesto nos permitimos utlizar dollys, jibs, grúas, etc., para crear una atmósfera más de género. Sólo una toma se rodó cámara en mano.

La novela de Mario Mendoza me parece reveladora y revitaliza mi ser al mostrarme sin tapujos un horror urbano y desgarrador que emerge de la fragilidad del ser humano. Siento que la obra de Mendoza provoca al lector y esa provocación despierta los sentidos. Explicar por qué algo tan visceral me produce una sensación así de revitalizante es algo difícil de articular. Sólo sé que conmigo esa desesperanza y esa sacudida funciona en pro de algo positivo. "Satanás" me gustó porque destruye en mí la fe y al hacerlo, me revela una verdad que aniquila ciertos miedos. ‘Fe es no querer ver la verdad’, dijo una vez Nietzche.

No temo a los finales no felices, porque no intento crear una cinta diseñada para el escapismo, sino una película que nos invite a explorar aspectos de nuestra personalidad que nunca antes nos habíamos atrevido a abordar. Es una invitación a sentirnos vivos a través del horror.

Se hizo una selección de reparto arduo e intenso, no pensé en escoger actores no profesionales o naturales. Por el contrario, buscaba actores de trayectoria en el cine, la televisión o el teatro. Actores que tuvieran técnica y una buena educación actoral. Escogí gente que se divirtiera representando personajes diferentes a lo que ellos son en realidad. Creo que el atributo más sobresaliente de la cinta son las actuaciones y estoy muy orgulloso del elenco que elegí.

(*): Andrés Baiz nació en Cali, Colombia en 1975. Estudió Producción y Dirección de Cine en la Universidad de Nueva York. Después de graduarse fue apadrinado por el director de cine Francés Raphael Nadjari y, junto con él, produjo cuatro cortometrajes de terror. Desde 2001 hasta el 2004, Baiz fue director, productor y editor de la empresa de producción Centro-Films Ltd., instalada en Nueva York. Fue también crítico de cine durante los años 2001-2004 para la revista Loft. "Satanás", basado en la novela del escritor colombiano Mario Mendoza, es su primer largometraje como guionista y realizador.

© Alta Films / abc guionistas

01/07/2008 02:38:40