25/10/2010 - 14 usuarios online


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Jiri Menzel escribe sobre "Yo serví al Rey de Inglaterra"

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Por Jiri Menzel (*)

Yo que he servido al Rey de Inglaterra es uno de los mejores libros de Bohumil Hrabal. Relata la historia de un ‘pequeño’ camarero checo (se trata de hecho de un hombre de baja estatura) en la Checoslovaquia del s. XX, partiendo de los años de entreguerras y finalizando en la década de 1960. Por boca del propio autor podemos saber que la novela fue escrita en un lapso de tiempo muy corto como reacción espontánea a la presión constante, tanto emocional como social, bajo la que el escritor se vio obligado a vivir durante el periodo de ‘normalización’ (es decir, los años posteriores a 1968) en el que no se le permitía publicar sus obras. Hrabal inunda su larga novela con una vasta cantidad de situaciones, escenas, historias y anécdotas a través de las que va guiando a su héroe. Para la creación de un guión cinematográfico a partir de una narrativa tan extensa, fue necesario realizar una cuidada selección con los elementos más interesantes e imprescindibles, de forma que el largometraje contara con un argumento claro y fuera accesible e inteligible, incluso para los espectadores no familiarizados con la novela.

El guión se centra en dos historias paralelas. La primera sigue las andanzas juveniles y el gradual desarrollo de un ambicioso hombre de baja estatura antes de la Guerra y durante la ocupación alemana cuando, enamorado y guiado por la estupidez más que por el oportunismo, se encuentra del lado del poder ocupante. La segunda historia, entrelazada con la primera, hace únicamente referencia a un breve periodo de su vida posterior cuando, tras años en prisión, busca la paz y la soledad en una localidad alemana abandonada cuyos habitantes fueron expulsados tras la guerra. Su paz se ve únicamente perturbada brevemente por la llegada de una joven de clase obrera. Su juventud y vitalidad le traen recuerdos de sus aventuras amorosas de cuando era joven. Está previsto que la película dure algo menos de dos horas.

Bohumil Hrabal es sin lugar a dudas uno de los escritores europeos contemporáneos más importantes, aunque en mi opinión en su obra también rezuman las mejores tradiciones de la literatura checa. Ya a mediados de la década de 1960 la visión del mundo de Hrabal y su manera de interpretar dicha visión fascinaron a toda mi generación. Como muestra de su admiración, siete jóvenes realizadores decidieron unirse para crear Pearls on the Bottom (Perličky na dně), un largometraje basado en varios de sus relatos cortos. Yo tuve la suerte de ser uno de esos siete y, aunque era prácticamente un novato en comparación con mis otros compañeros, más mayores, gracias al éxito de mi cortometraje Mr. Balthazar´s Death (Smrt pana Baltazara), conseguí la oportunidad de llevar al cine la novela de Hrabal Trenes rigurosamente vigilados (Ostře sledované vlaky). Durante la realización de dicho largometraje, el Sr. Hrabal y yo pasamos a ser grandes amigos, lo que nos llevaría a colaborar en subsiguientes adaptaciones de sus narraciones para la gran pantalla. Tras Trenes rigurosamente vigilados, que obtuvo un Óscar a la mejor película extranjera en 1968, además de muchos otros premios, trabajamos juntos en una adaptación de varias historias de su obra Anuncio una casa donde ya no quiero vivir (Inzerát na dům, ve kterém už nechci bydlet). Esto sucedió durante la Primavera de Praga.

En el verano de 1969 de algún modo conseguimos terminar el rodaje de Larks on a String (Skřivánci na niti), también basada en los relatos de Hrabal, que sería inmediatamente prohibida. Veinte años después, en noviembre de 1989, fue finalmente estrenada en los cines y poco después ganaría un Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín. En los primeros años de la ocupación soviética, se nos prohibió trabajar juntos, así que hasta 1980 no pudimos rodar Tijeretazos (Postřižiny), basada en la historia del mismo nombre, que obtuvo un galardón en Venecia y batió récords de público en Checoslovaquia. Esta, mi última colaboración personal con Hrabal, se vio seguida de otra adaptación más de su recopilación de relatos cortos The Snowdrop Festival (Slavnosti sněženek). Dicho largometraje se vio ensombrecido de alguna manera por otros títulos más conocidos, aunque yo creo que es el que mejor capta la esencia de Hrabal.

Amé y admiré la prosa de Bohumil Hrabal desde el primer momento en que la descubrí. No obstante, nunca fue mi deseo el llevar a la gran pantalla una mera ilustración en color de sus narraciones épicas. Más bien, intenté expresar y conservar, lo mejor que pude, la esencia del estilo narrativo de Hrabal, e interpretar su voz a través del lenguaje cinematográfico. Quería ponerme al servicio de un gran escritor haciendo llegar su obra a la mayor cantidad de gente posible – es decir, a los espectadores en el cine y la televisión. Durante más de treinta años, mi trabajo ha estado inextricablemente unido al de Bohumil Hrabal. La novela Yo que he servido al Rey de Inglaterra (Obsluhoval jsem anglického krále) es, para mí, uno de sus mayores logros – una visión del mundo moderno y una parte de la historia del s. XX reflejadas en la vida de un hombre. Mi principal objetivo al llevar esta historia a la gran pantalla era ser fiel a la respuesta lírica aunque sin sentimentalismos de Hrabal ante dicho mundo.

(*): Menzel nació en Praga, el 23 de febrero de 1938. Guionista y realizador, es uno de los más conocidos cineastas checos y nombre destacado de la llamada "Primavera de Praga" en su aspecto cultural y cinematográfico. Ganó un oscar a la mejor película extranjera con una película basada en otra novela de Bohumil Hrabal, "Trenes rigurosamente vigilados", de 1966. "Alondras en el alambre" y "Mi dulce pueblecito" son otros de sus éxitos. Ahora lanza en España "Yo serví al Rey de Inglaterra".

© Wanda Films-abc guionistas

22/07/2008 09:41:55