25/10/2010 - 32 usuarios online


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Fatih Akin escribe sobre "Soul Kitchen"

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Por Fatih Akin *

Hacía tiempo que me rondaba la idea de rodar "Soul Kitchen". Pensaba en mi viejo amigo Adam Bousdoukos y su "Taverna" en el barrio Ottensen de Hamburgo. Para nosotros era más que un restaurante, era nuestra base para la aventura, un sitio de encuentro, un lugar donde festejar, un hogar. Quería plasmar el sentimiento, el modo de vida que descubrí en la "Taverna", y no habría podido si hubiese esperado mucho más tiempo. Ya no puedo salir cinco noches seguidas como antes. Llega un momento en que se empieza a tener dolores de cabeza, la música parece sonar demasiado fuerte, el humo es insoportable. Envejecemos, pero no pasa nada. En un momento dado, este estilo de vida desaparece, pero hacer una película sobre el tema vale la pena porque existe, es parte de la vida. Habla de comer, beber, pasarlo bien, y del hogar. Quería hacer una película acerca de "estar en casa", pero que no se definiera a través de una nacionalidad, fuese turca o alemana; no quería hacer de "casa" un lugar geográfico, sino más bien una actitud.

La historia de cómo se hizo "Soul Kitchen" es una auténtica odisea que empezó en 2003. Al principio, solo se trataba de probar un nuevo programa de procesamiento de textos. Adam y su novia acababan de romper y me limité a teclear: "Adam está destrozado y el restaurante podría ir mejor". Y de pronto, tenía 20 páginas de guión. Acabé la primera versión en cinco días. Luego gané el Oso de Oro con Contra la pared, y "Soul Kitchen" ya no me pareció tan importante. No era capaz de liberarme totalmente de la presión que acompaña al éxito. Pero necesitábamos una nueva historia para alimentar a nuestra productora, Corazón International. Habíamos fundado la empresa para hacer Contra la pared y después rodamos Cruzando el puente: los sonidos de Estambul. "Soul Kitchen" se quedó en un cajón. De vez en cuando lo sacaba para desarrollar la historia. En un punto, decidí que solo quería producir la película y que era mejor buscar a otro director. Con mis dos últimas películas, Contra la pared y Al otro lado, me daba la impresión de haberme centrado en temas serios, y eso me molestaba.

"Soul Kitchen" no es la tercera parte de "la trilogía de amor, muerte y demonio". Las dos primeras partes de la trilogía, "Contra la pared" y "Al otro lado", fueron extenuantes, duras; requirieron un gran sacrificio por mi parte. Quería recuperarme con "Soul Kitchen". Esperaba que fuese un ejercicio de prácticas para recordarme que la vida no solo es dolor e introspección. Unas vacaciones antes de enfrentarme al diablo, porque sé de antemano que no será fácil. También quería rodarla antes de que pasara demasiado tiempo y ya no fuera creíble. Nunca se me ocurrió que acabaría siendo uno de mis proyectos más duros, caros y largos. Parece que hay una extraña filosofía en la realización: "Si no sufres haciendo una película, no será buena". Hasta "Soul Kitchen", para mí solo eran palabras, pero la idea de hacer una película "fácil" ha sido una buena lección.

En la "Taverna" se comía la típica comida supuestamente griega, como calamares fritos, brochetas de pescado, chuletas de cordero, etcétera. Pero un día, Adam y yo fuimos al Festival de Tesalónica y comimos auténtica comida griega casera. Nos encantó. Cambiamos radicalmente de idea acerca de la comida griega y los dos queríamos más. Adam le preguntó a su madre si estaría dispuesta a cocinar en la "Taverna". El restaurante nunca había servido algo tan bueno, pero nadie lo quería. La gente seguía pidiendo patatas fritas, pescado insípido y asquerosos calamares fritos.

En "Soul Kitchen" pasa lo mismo. La buena comida aleja a los clientes habituales. Shayn, el cocinero de la película, dice: "Puedo preparar cuatro platos por el mismo dinero". Los habituales no se van porque sea más caro, se van porque es diferente. Pero algunos acaban por volver y descubren que les gusta la comida. Siempre es así, hay que empujar a la gente.

Nos inspiramos en las clásicas películas de kung fu. De ahí el montaje de la escena en que Shayn, interpretado por Birol Ünel, revela los secretos a su alumno Zinos: cocinar, cortar, presentar… Es como una película de Rocky: un montaje muy rápido con Rocky corriendo, lanzando puñetazos al aire, practicando con la bolsa de arena. O como las películas de Jackie Chan: siempre hay un maestro que enseña las técnicas al alumno; la serpiente, la grulla, el gran y pequeño dragón. Cuando el alumno lo sabe todo, el maestro se muere o se va.

(*): El germano-turco Fatihn Akin se ha convertido desde "Contra la pared" en uno de los cineastas europeos más elogiados de su generación. Tras varios duros dramas y documentales influenciados por sus orígenes turcos, sorprende con una comedia ligera y divertida, "Soul Kitchen", que ganó el premio especial del jurado en la Mostra de Venecia 2009 y este miércoles se estrena en España.

© Golem-abc guionistas

30/03/2010 22:27:13