20/06/2012 - 22 usuarios online


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Remedios Crespo escribe sobre "Miel de Naranjas"

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Por Remedios Crespo

Cuando Franco enfermó en noviembre de 1975, cada hora se transmitían los partes sobre su salud. Yo tenía nueve años y recuerdo aquellos días con verdadero pánico porque noche tras noche se me repetía un angustioso sueño: Franco moría y yo me quedaba muda. En la escuela siempre había escuchado que los “cuarenta años de paz” habían sido algo insólito, solo posible gracias a un don especial de Franco. Deduje que el estado natural de España era la guerra, y muerto él volverían a estallar las bombas: los nueve hermanos, mi padre y mi madre saltaríamos por los aires, destrozados. El inconsciente colectivo estaba latente en mi pesadilla de niña, ya que me hacía justamente enmudecer. No perdía un ojo o una mano o una pierna, perdía la voz, esa voz que durante la dictadura estuvo secuestrada y que cuando alguien la pronunciaba era sinónimo de duras represalias (condenas eternas, sentencias de muerte, trabajos forzados, exilio, expolio…).

Cuando Franco murió, y sin que nadie me viera, hice una resta muy sencilla en un papel: 1975-1939 = 36. ¿Por qué entonces machaconamente se nos hablaba de “cuarenta años de paz”? A mí me salían 36. Con la inocencia de la infancia conseguía intuir y atravesar la voluminosa mentira de un Estado totalitario y el silencio de una sociedad aparentemente conforme. Nunca he olvidado aquello porque fue mi primera reflexión. Con el tiempo descubrí que la mayor mentira y tragedia de aquella frase estaba en su segunda parte: “de paz”.

A generaciones como la mía se nos ha enseñado “a olvidar”, pero me pregunto ¿qué teníamos que olvidar? ¿Algo que no conocíamos? No se puede olvidar si no se sabe antes que en España, por ejemplo, existieron campos de concentración durante la dictadura hasta la década de los sesenta.

Mi padre, como trabajador en la Administración de Justicia desde 1942, fue testigo de macabros entresijos judiciales. Hace unos años encontré un relato suyo sobre su penoso destino como mecanógrafo en un Juzgado Militar Especial de Sevilla en 1951. Ya llevábamos “doce años de Paz” y la autoridad militar seguía condenando a civiles con penas muy graves, incluida la muerte, muchas veces por delitos falsos o sin pruebas. Durante las farsas judiciales mi padre tenía que hacer sonar la máquina de escribir para aparentar que se estaba redactando la sentencia. En aquel ambiente totalitario y amenazante él se abstraía escribiendo cartas de amor a su novia, mi madre. Este es el punto de arranque de MIEL DE NARANJAS. Con otros datos de ese relato, documentación, investigación y muchos testimonios directos, he construido esta ficción basada en la pesadilla real de la dictadura.

Mi objetivo primordial ha sido escribir una historia con ritmo que respire vitalidad y verdad emocional para que genere empatía en el público. Además, intento provocar una reflexión sobre nuestro sufrimiento colectivo. Dicho esto, mi intención no era hablar de la historia de España, sino de la de mi padre, de la de mi familia y de mis orígenes. Hablar de España ha sido una consecuencia natural. Como dijo Gaudí, “originalidad es volver al origen”. Si no sabemos de dónde venimos, probablemente nunca sepamos quiénes somos.

Ubicación espacio-temporal

La historia se sitúa en la Andalucía de comienzos de los cincuenta. Ya han transcurrido doce años “de paz”, y Franco sigue imponiendo un Estado medieval religioso anterior en sus principios a la Revolución Francesa. Como escenarios principales están el Juzgado Militar, el Psiquiátrico de Miraflores y el Campo de Concentración de Los Merinales.

Carácter y temática

En MIEL DE NARANJAS se entremezclan el drama histórico (la dictadura), el drama social (locura, cárcel, trabajos forzados, división de la sociedad, hambre...) y la épica moderna (el hombre frente al Estado).

A diferencia de la mayoría de películas sobre la dictadura, ésta es una película urbana que indaga en acontecimientos poco conocidos y muy atractivos de la lucha antifranquista. En cuanto a atmósfera y estética, siempre he imaginado un tono mucho más cercano al cine negro que al costumbrista.

MIEL DE NARANJAS también narra acontecimientos históricos que enlazan con temas de vigente actualidad:

La falta de libertad y la miseria son las causas que generan las grandes corrientes migratorias.

La violencia solo engendra más violencia. El arma más eficaz de todos los tiempos es la imaginación, “libertad máxima del hombre donde nadie puede interferir por mucho que la iglesia católica haya inventado el pecado de intención” (Luis Buñuel).

abcguionistas con información de ALTA FILMS

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