17/07/2013 - 19 usuarios online


Noticias de guion

La importancia del formato en el guion

Hay quien todavía cree que el formato de guion consiste en una convención para excluir a quien no posee las claves. Una imposición que atiende a un capricho de Hollywood y que consiste en escribir en courier 12, unos márgenes concretos y unas cuantas reglas más. Sin embargo, tras su inocente apariencia, el formato esconde mucho más que eso.

La forma en la que plasmamos lo escrito en la página puede generar efectos que van mucho más allá de violar unos conceptos básicos. Efectos nocivos, sutiles, difíciles de imaginar. Por ejemplo: relentizar la lectura de nuestro lector o analista y reforzar la hipótesis inicial de que el guion será igual o peor que la mayoría de los que ha leído hasta el momento. No hace falta sacar conjeturas sobre las posibles consecuencias.

La importancia del formato, por tanto, adquiere especial relevancia en cuanto a que va a influir en la primera persona que va a decidir sobre nuestro guion. Solo por eso, merece que le prestemos la atención suficiente.

Lejos de lo que creen muchos, el formato no se creó ni para cribar ni para excluir, sino para facilitar la lectura del guion, así como su desglose. No se decidieron las reglas primero y se impusieron después, sino que estas se crearon para encajar en la famosa estructura formal de "página por minuto".

Quienes argumentan que el formato de Hollywood no se corresponde realmente con esta medida promedio, fallan en darse cuenta de que, si ese es su caso, significa que sus guiones son la excepción dentro de los cientos de miles que se han escrito durante un buen número de decenios y que sí se ajustan a la medida. Ser la excepción, no significa que no funcione la norma, sino que nosotros estamos haciendo algo de forma diferente.

Probablemente, lo que en primer lugar falle sea el concepto. No se trata de escribir de una determinada forma y después minutar, para ver cuánto dura cada escena. Esa es la tediosa labor a la que se nos sometía a analistas, ayudantes de dirección y a algunos otros miembros del equipo, para estimar intuitivamente el minutaje. El formato estándar nació precisamente para remediar el caos subjetivo. La meta y el planteamiento es el contrario : en vez de intuir lo que dura la página o la escena, se desarrolló un sistema para que un minuto de rodaje correspondiera a una página. Y hasta lo probado por el momento es el que mejor ha funcionado..

Por consiguiente, si alguien intenta convencernos de que el formato es inservible, de que las decenas de miles de productores, cineastas y guionistas que lo han usado son unos lerdos, y de que su guion es la herramienta probatoria "porque dura más", solo significa que... su ritmo de rodaje es más lento que el estándar.

Es evidente que si ese cineasta quisiera ajustarse a la página por minuto, tendría que ampliar sus descripciones en guion, para justificar el tiempo que vamos a emplear en ellas. Otra alternativa mucho más curiosa, si no dependiera de terceros, sería la de aventurarse a crear un formato propio que se ajustara a su página por minuto, según su estilo de rodaje. Interesante experimento para ver el formato que de allí saldría,

El resto de los que pasamos horas tecleando ficción, nos contentaremos con seguir las pautas que han funcionado tan bien durante tanto tiempo.

Tenemos tantas páginas como minutos para contar todo. Y deben estar distribuidas para que podamos proporcionar la información correcta (el plan maestro) – sin perder tiempo en lo no esencial. Y para ello hay que conocer algo más que un puñado de reglas básicas.

Los noveles lo saben bien porque, de manera invariable, cuando se enfrentan al formato por vez primera, siempre les asaltan las mismas dudas;¿Debo escribir cada movimiento de los actores? ¿Hasta dónde describo los ambientes? ¿Cómo cuento las emociones? ¿Se aplica exactamente esa regla de que solo se escribe lo que sale en escena? ¿Hasta dónde puedo permitirme ser creativo? ¿Y si quiero un movimiento de cámara exacto? ¿Cómo manejo las interrupciones? ¿Y las conversaciones telefónicas? ¿Y los parlamentos al mismo tiempo?  ¿Qué pasa si la acción es mucho más larga que lo escrito en mi guion? ¿Debo coreografiar la acción?

Cada una de estas preguntas afecta ineludiblemente al formato, y cada una de ellas va mucho más allá de las reglas obvias.

En la principal industria del cine siempre se ha otorgado extrema importancia al formato. Y mientras en Estados Unidos se concedían Oscars por un avance en las técnicas para formatear un guion, en muchos países hispanohablantes, regidos por una dinastía de directores acostumbrados a ser los reyes del asunto, se despreciaba cualquier ajuste que supusiera un reto a la supremacía de su particular modo de hacer.

Sin embargo, la era de las comunicaciones y de Internet, facilitó que las fronteras se desvanecieran en el ámbito del conocimiento compartido y pronto empezó a salir una generación de guionistas y cineastas que asumieron las ventajas de usar el formato estándar. Todo sea dicho de paso, en parte empujados por los jefes de desarrollo de productoras autóctonas, asesores, analistas, y en resumen, todo aquel sobre quién recae la tarea de leer un sinfín de guiones y conoce de primera mano la tortura que conlleva la lectura de guiones con formatos anárquicos.

De todo esto se desprende que aprender formato debería ser una de las primeras metas del aspirante a guionista. Entre otras cosas porque si no escribes de forma ortodoxa van a detectar que o eres un cineasta asentado y caprichoso o no eres nadie. ¡Que no te pillen por ahí!

Aprender formato, no es difícil. Se tarda poco y los resultados son muy visibles. No es un conjunto de reglas forzosas sino algo que cuando se conoce a fondo y se emplea con juicio puede incrementar el potencial de tu guion de forma considerable.

Por esa razón, en abcguionistas, siempre hemos cuidado nuestra sección gratuita dedicada al formato. Y ahora, yendo más allá, hemos decidido declarar el mes de abril como el MES DEL FORMATO. Un mes para ponerse al día en todo lo que significa "formato de guion". No es poco.

¡Feliz escritura!

por Valentín Fernández-Tubau

02/04/2013 00:16:04