13/12/2010 - 12 usuarios online


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"Libertador Morales", un guion muy trabajado

Charalambidis
Charalambidis

Es difícil imaginar que las revoltosas calles del centro de Caracas servirían de escenario para el desarrollo de una película. Éste fue, sin duda, uno de los mayores retos que asumió la cineasta venezolana Efterpi Charalambidis para el rodaje de su primer largometraje de ficción, Libertador Morales, El Justiciero. El filme se estrenará este 31 de julio en las salas de la Cinemateca Nacional y en las pantallas comerciales del país, informa Entornointeligente.com.

La oportunidad de rodar esta película "me la dio El Chancecito ­el cortometraje con el que me di a conocer en Venezuela­. Cuando estrené esta producción aquí, ya yo había escrito el argumento para presentarlo ante la convocatoria del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (Cenac) para desarrollo del guion", cuenta la cineasta.

Al cabo de un año (en 2005 aproximadamente), recuerda Charalambidis, terminó el primer guion.

Luego lo siguió trabajando mediante asesorías en el Laboratorio de Cine y con lecturas cruzadas.


HISTORIA EN DOS RUEDAS
Para el desarrollo de su historia, la realizadora tomó a un mototaxista como personaje central.

"Ellos son tan emblemáticos de la ciudad, los ves por todas partes. A mí me gusta hacer historias de personajes cotidianos. Vino este motorizado a mi encuentro y tenía que atenderlo".

Inicialmente, relata Charalambidis, Libertador Morales era un mensajero motorizado que luego se convirtió en mototaxista. Finalmente, la realizadora sometió al personaje al riesgo de convertirse en justiciero y salvar a su comunidad de los ladrones que azotan su vecindario.

"Su nombre es Libertador porque su mamá y su papá eran amantes del ideal de Bolívar y se lo trasmitieron a él, y él a su hijo Simón. Se la pasa parafraseando los pensamientos de Simón Bolívar cuando habla con sus compañeros", cuenta la cineasta.

Charalambidis describe a Libertador Morales como un hombre noble, sensible, con un sentido muy agudo de la rectitud y de la justicia, que ha tenido experiencias difíciles. Este mototaxista carga consigo una afán de que las cosas se hagan bien a sus alrededor y piensa mucho en el bienestar de los demás. La cineasta consigue en su protagonista a un profesor que, en ocasiones, puede parecer fastidioso ante los demás. Además descubre el romanticismo e idealismo.


GRABAR EN LA CALLE
La mayoría de las escenas de Libertador Morales, El Justiciero fueron grabadas en exteriores.

Charalambidis se tuvo que enfrentar a la curiosidad de los transeúntes, a la bulla del centro de la ciudad y tomar medidas para contrarrestar la inseguridad.

"Fue bastante rudo rodar. Yo quería crear la película en el centro de Caracas, sentía que no había manera de reproducir esta historia en otro sitio. Tenía que ser en las calles y avenidas más emblemáticas de nuestra ciudad", señala la guionista y directora de Libertador Morales. Eso implicaba, agrega la realizadora, que el equipo de grabación tenía que apostarse en esquinas muy concurridas de día y de noche. Alternar pautas diurnas y nocturnas también implicó para Charalambidis un reto.

"Tenía que alternar en el plan de rodaje las semanas diurnas y las semanas nocturnas para el equipo. Era todo un engranaje de técnicos, de vehículos, de extras, de elenco. Nosotros crecimos muchísimo dentro de todas las dificultades que teníamos. Tuvimos que aprender a solucionar los obstáculos inmediatamente", recuerda la cineasta.


ENTRE ANÉCDOTAS
Uno de los acontecimientos que Charalambidis no olvida de las once semanas de rodaje fue la persistencia de las personas que se mantenían cerca del set de grabación hasta la madrugada.

"En las calles donde filmamos constantemente la comunidad fue bastante colaboradora. Siempre hay gente que pega un grito en medio de la toma, pero en general, las personas estaban curiosas. Yo tenía un público detrás de cámara impresionante. No se iban a dormir, estábamos filmando a las tres de la mañana y ahí se quedaban", relata la directora.

Otra de las anécdotas, concluye Charalambidis, fue un sábado en el Palacio de Justicia. "Estábamos grabado una escena de manifestaciones y de repente llegaron unos protestantes de verdad.

Mi productor tuvo que negociar con ellos para que nos permitieran gritar un rato nosotros y un rato ellos. Eso funcionó en la primera toma, en la segunda a duras penas, pero en la tercera ya no pudimos controlar a los verdaderos protestantes"

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22/07/2009 22:51:34